Marián, un encuentro que podría significar más de lo que creo

Llegue a su consultorio sin saber qué esperar, me quité los zapatos y la seguí a su consultorio, todo en el lugar hacía que me invadiera una maravillosa sensación de confianza, paz y armonia. Me recosté, cerré los ojos y sentí un inmenso amor a través de sus manos, experimenté colores y una sensación de liviandad magnífica, como si dejara atrás una pesada carga que no sabía desde cuándo estaba cargando. Sentí que mi alma se entonaba de nuevo con el universo.

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